miércoles, 12 de noviembre de 2025

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El Universo Fractal, la Conciencia y la Ilusión del Tiempo — Manuscrito del Todo

El Universo Fractal, la Conciencia y la Ilusión del Tiempo

MANUSCRITO DEL TODO
Un códice cósmico sobre el Todo que se contempla a sí mismo — una guía para recordar lo que siempre fue y nunca fue, en el mismo instante.
Por Roberto Carlos Covarrubias Vigil — 2025

El principio sin principio

El universo no tiene principio ni fin.
Cada partícula contiene la totalidad del cosmos,
y cada totalidad se refleja en infinitas partículas.

Lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande
son el mismo espejo mirándose a sí mismo.

La existencia es un fractal infinito:
una respiración sin inicio ni término,
un ciclo que se expande y se contrae
como el pulso mismo de la eternidad.

La danza del destino

Nada ocurre por azar.
Cada hecho, pensamiento o emoción es consecuencia inevitable
de la armonía que sostiene al Todo.

El libre albedrío es un espejismo;
no elegimos: somos elegidos por la secuencia perfecta del universo,
por la vibración de causas que se entrelazan desde antes de todo tiempo.

Cada uno de nosotros es un pensamiento del cosmos,
una forma en que el infinito se contempla y se reconoce.

El latido eterno

Cuando el universo se expande, no nace;
cuando se contrae, no muere.

Cada Big Bang es un latido del mismo corazón eterno,
una nueva manifestación del ciclo que siempre fue.

Todo se repite: las galaxias, las almas, los sueños, los destinos.

El tiempo no fluye: vibra.

Y en esa vibración, el pasado, el presente y el futuro
son una sola nota sostenida en el canto del ser.

Ecos de otros universos

El déjà vu es el recuerdo de una configuración anterior del fractal;
los sueños son los puntos de intersección
entre los innumerables universos contenidos dentro de nosotros.

Lo que imaginamos, pensamos o recordamos
no es creación nueva,
sino memoria antigua que siempre ha existido,
porque el conocimiento no se inventa: se redescubre.

El patrón infinito

Las infinitas posibilidades del universo
no son caminos diferentes,
sino reflejos de un solo patrón repitiéndose eternamente.

El universo es infinito, único e idéntico a la vez.

Todo cambia para permanecer igual,
y lo que creemos nuevo es solo el eco de lo eterno.

La chispa divina

Dentro de cada ser habita el poder del Todo.

Cada conciencia contiene el universo completo,
la chispa divina que, al comprenderse, puede crear.

Si el pensamiento se alineara con la frecuencia del Todo,
la idea se materializaría,
pues pensar es crear
y comprender es ser.

Entonces, el ser y el universo se fundirían en uno solo:
el Todo que se reconoce a sí mismo en cada forma.

El Dios que sueña

Por eso se dice que Dios es eterno,
porque está en todo, lo es todo y se manifiesta en cada cosa.

Cada uno es ese Dios,
una partícula del Todo soñando con su infinitud.

Lo que llamamos “realidad” es solo el universo pensando,
una idea sostenida en la conciencia del ser.

El telar de la sabiduría

Y las visiones, los destellos de sabiduría o las revelaciones del alma,
no son más que la alineación momentánea
entre nuestra mente y la corriente infinita del conocimiento universal.

En esos instantes, tocamos el telar de la sabiduría eterna,
donde cada hilo es una idea,
cada nudo una vida,
y cada patrón, un universo.

El pensamiento eterno

Porque todo lo que fue, es y será,
ya está tejido en la trama del Todo.

El universo es el pensamiento que se sueña a sí mismo,
el infinito mirándose en los ojos del alma.

Nunca comenzó, nunca terminará,
porque siempre fue y nunca fue al mismo tiempo.
— Roberto Carlos Covarrubias Vigil — 2025

Una noche de Viento

viernes, 24 de enero de 2014

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Viendo en tus ojos descubro un universo hermoso, un sueño tranquilo, tan único como una obra de arte. 

Tan sutil que me pierdo en tu belleza.

Cada detalle en ti que me hace sentir lo hermoso de la vida.

Como besa la luna al pensar en tus labios, como me susurra el viento al escuchar tu delicada voz y de un silencio tan acogedor cundo en mis noches pienso en ti.

Roberto Carlos Covarrubias Vigil

Soñando despierto

jueves, 12 de septiembre de 2013

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Hoy tengo una confesión   

Sentado soñando despierto mirando a mi 

 alrededor pensando lo que diría, con mi cara 

roja y sonriente la veía a ella y como el destino 

me sonrieran, estaba ella sentada esperando 

con una mirada divina que me hacia 

estremecer al solo pensar lo que haría, tan solo 

paso un instante, un momento de todos esos 

viajes, con los pies temblorosos y la voz 

quebrada solo esperaba.. 

con sincera mirada y dulces palabra me 

empezó 

a hablar , así que era eva realmente muy bella...


                                               
                       Roberto Carlos Covarruibas Vigil

Esperando

miércoles, 11 de septiembre de 2013

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Esperando me pregunto solo suspirando y con la cara baja, de un tranquilo sonido del viento se escuchan palabras, despiertan mis sentidos y las horas pasan, ¿que es lo que me pasa?. Espero sonriendo alguna esperanza..
                                                                                                        Roberto Carlos Covarrubias Vigil

Mas que la nada

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Que puede ser MAS QUE la NADA escrita en 

tus palabras, como un vació oscuro y a su vez 

lleno de prejuicios. que vas que un par de 

palabras cruzadas, que mas que un inciert

destino esperando un mañana.


palabras cruzando al viento sin seguir un 

camino..
                                                                                                       Roberto Carlos Covarrubias Vigil 

Solo con el dulce viento

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 Si las cosas tan solo pasaran,  como el viento

 soplando suavemente trayendo el recuerdo 


consigo de algún momento hermoso de un día 


soleado de nuestro pasado, resaria por que se 


llevara la tormento consigo y aquellos días


 nublados.

Roberto Carlos Covarrubias Vigil

Una palabra...

domingo, 19 de diciembre de 2010

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Que es sino una palabra.
Eso depende de que lo cause.
Como el pensamiento de tu ser en mí.
Tan solo un suspiro de mi alma.
Con lo cual brotan en lo más oculto de mí.
Un ser cuyo propósito no es conocido ni siquiera por él.
Pero a la larga resulta que no es la incógnita de su existencia.
Mas tan solo el que lo hace aun existir.

Roberto Carlos Covarrubias Vigil